Thursday, May 22, 2008

Y EL PIANO ENCONTRO A LA ISLA DEL COCO ( por Jennifer Loáiciga)

Y el piano encontró a la Isla del Coco Cuatro años después de que se propusiera la idea, el pianista costarricense Manuel Obregón hizo historia en el primer concierto realizado en la Isla del Coco

La noche había llegado. Los ojos curiosos y los oídos perceptivos de más de 80 espectadores aguardaban por el inicio de un momento mágico, aunque el misticismo ya los envolvía a todos.

Un barco, el Pacific Explorer, fue el escenario flotante en el que el compositor y pianista Manuel Obregón logró crear una simbiosis perfecta, entre los sonidos de su piano y la majestuosidad de la Isla del Coco.

Por primera vez, un músico costarricense trasladó su música a 500 km del litoral pacífico, para adentrarse en las aguas del Pacífico Oriental Tropical y realizar así la presentación más emotiva que se haya visto en la isla. Algo que será muy
difícil de superar.

Un piano blanco y una tela blanca, en la que se proyectaron las imágenes de Simbiosis y Trance Submarino, complementaron el paisaje natural que proveyó la Isla del Coco. El maestro Obregón parecía dejar su espíritu en cada una de las teclas de aquel piano que cobró vida, gracias a las lágrimas de algunos de los presentes.

La comunión entre los espectadores (unas 140 personas entre pasajeros, guardaparques, biologos, tripulantes e invitados) y Obregón fue exquisita. Nada logró interrumpir aquel momento, excepto la lluvia de aplausos, silbidos y “bravos” que emanaban en conjunto de la audiencia satisfecha.

29 y 30 de abril de 2008: dos noches que hicieron historia en la música costarricense, y donde también dejaron huella las dos instituciones que organizaron este viaje: la Organización para Estudios Tropicales (OET) y la Fundación Amigos Isla del Coco, que promovieron el arte a favor de la naturaleza.

LEON GIECO EN SAN JOSE ( por Isabel Ducca D.)


León Gieco, de San Carlos hacia Solentiname, Nicaragua, abril, 2008
Durante la gira con
la Orquesta del Río Infinito
foto por Julia Ardón.


L
eón Gieco merece mucho más que un comentario de unos párrafos para no aburrir al lector. Se merece un homenaje que, por supuesto, no alcanzaré a hacer. A pesar de eso, me atrevo a hablar de este cantautor porque muere, renace, resucita y le canta a la vida, al amor y a la solidaridad desde una América Latina desgarrada, herida y sangrante por quinientos años de bandidaje extranjero y nacional. Para quien no sepa de quién se trata. León Gieco es el autor y compositor de ese himno a la paz que ha recorrido el mundo de habla hispana: “Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente. Es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente…”

Si la indiferencia es la muerte del alma, si la indiferencia es la muerte en vida, si la indiferencia es acostarse con el egoísmo en un lecho de hielo, León Gieco es un canto al calor humano, a la hoguera donde se dora y reconforta el corazón que ha sufrido la derrota y la traición. Su poesía cantada es un llamado, una alerta, un pensamiento y una mano que se tiende a todo aquel o toda aquella que se niega a perder su capacidad para sentirse humana en y con los otros. Su trayectoria no se mide por sus éxitos, que los tiene indudablemente, se mide por su entrega a la música y a la canción que se unen para engrandecer la memoria histórica y la memoria del alma. Hay quienes le hablan únicamente a la memoria racional, al deber de no olvidar. Él no solo ha estado pendiente de la historia y la política, ha acudido al país de la libertad de donde regresa con una luz para recordarnos que los seres humanos padecemos siempre de dos hambres. Por eso afirma: “Búsquenme donde se esconde el sol, donde haya una canción; búsquenme a orillas del mar besando la espuma y la sal…”

Besar la espuma y la sal… Nada más delicado que un beso a la espuma y nada más áspero que un beso a la sal. Quizás esta conjunción sea la síntesis de su poética. Es un grito de dolor y esperanza al mismo tiempo.
Es un espacio para la ternura del amor solidario y la dureza del dolor de la crueldad. Es, en fin, algo como: “Hombres de hierro que no escuchan la voz, que no escuchan el grito, que no escuchan el llanto…” Es el encuentro de la denuncia radical amarrada a un papalote con la mirada de los y las niñas con hambre. Pero León Gieco no se queda en la comprobación de dónde viene: “Yo soy del continente del miedo, yo soy del continente del fuego…” porque con sus años a cuestas sabe porque lo vivió que: “Gente que avanza se puede matar pero los pensamientos quedarán…” y, por eso, llega a lo más profundo cuando afirma que son los jóvenes quienes traen el futuro: “Suelta, muchacho, tus pensamientos como anda suelto el viento. Sos la esperanza y la flor que vendrá en la nueva tierra…”.

Es un crimen que yo transcriba aquí algunos versos de sus canciones pues sin su melodía pierden lo mejor, ya que no sólo es un poeta sino que también es un gran compositor y un gran músico, producto de una vida dedicada a la investigación de ritmos y folclor. Sin renunciar nunca ni olvidar su origen “rockero”, siempre está innovando y recordándonos las dulzura de ciertos ritmos autóctonos. No quiero cerrar sin referirme a una de sus canciones, quizás, para mí una de las más bellas. Se llama Soy un pobre agujero y dice así:

“Me pueden mirar de arriba hacia abajo,
y yo de abajo solo puedo ver el cielo.
Soy, soy, solo soy un pobre agujero.
Hace ya tiempo guardo hojas del invierno,
y revivo a veces un sapo sediento.
Ni siquiera soy el de la guitarra,
ni vendrán los arqueólogos en busca de un hueso.
No tengo cuerpo ni me sopla el viento,
para el arreglacalles quizás no molesto.
Hace ya tiempo que soy amigo de un trapo,
y de un solo gusano que el sol pone ciego.
Después de las lluvias crio renacuajos,
pero cuando se van quedo solo en silencio.
Vivo tranquilo en mi solo bolsillo
casi siempre vacío o de algún bicho pasajero.
Soy, soy, solo soy un pobre agujero.”

Los poetas que se tejen y se entretejen con los hilos de la vida y con los afluentes de la sencillez, le cantan a la cigarra como los líricos griegos, a la cebolla como Neruda, al pan que se quema en el horno como Vallejo, a la piedra pequeña como León Felipe. Este pobre agujero que, desde su rincón, cumple una función y deja que vayan y vengan las minúsculas presencias y así pone su granito de arena, no deja de ser una de las lecciones fundamentales que me da León Gieco. Pensar en lo más elemental con amor y respeto no es sólo un ejercicio de la imaginación y de la fantasía. Gieco viaja a la fantasía y a la imaginación para asaltar por sorpresa a la realidad.

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GIOCONDA BELLI: CREO QUE EL ARTE Y EL ARTISTA DEBEN SEGUIR COMPROMETIDOS CON LA CALIDAD


La poeta y novelista Gioconda Belli nació en Managua, Nicaragua. Participó, desde el año 1970, en la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza como miembro del Frente Sandinista.

Vivió exiliada en México y Costa Rica. Ocupó varios cargos partidarios y gubernamentales en la Revolución Sandinista en los 80. En 1993 salió del FSLN y en 1996 participó en la fundación del Movimiento Renovador Sandinista.

Su primer libro Sobre la Grama (1972), ganó el premio de poesía de la Universidad Nacional de Nicaragua. En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) por su libro Línea de Fuego. Entre 1982 y 1987, publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva.

En 1988 publicó su primera novela, La Mujer Habitada, que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes y el Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania, en 1989. En 1990 publicó la segunda novela, Sofía de los Presagios, y posteriormente el cuento para niños “El Taller de las Mariposas”, con el que ganó en 1992 el Premio Luchs del Semanario Die Zeit. En 1996 publicó la novela Waslala, y en 1998 otro libro de poemas, Apogeo. En 2001 apareció El País bajo mi Piel, una memoria de sus años en el sandinismo, destacado como uno de los mejores libros del año por el Diario Los Angeles Times. En 2002 ganó el Premio Internacional de Poesía Generación del 27 por su poemario Mi íntima multitud.

En 2005 publicó El Pergamino de la Seducción, su cuarta novela, y en octubre de 2006 ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla por su poemario Fuego Soy Apartado y Espada Puesta Lejos.

También en 2005 se publicó en Alemania un nuevo cuento de niños para adultos: “El abrazo de la enredadera”. En 2008, su novela El Infinito en la Palma de la Mano ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en España. Sus novelas y poemas se han traducido a más de catorce idiomas. Es miembro del Pen Club Internacional y miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Escribe para diversos periódicos nacionales e internacionales y tiene un blog en el periódico nicaragüense El Nuevo Diario y en el diario The Guardian de Londres.

ENcontrARTE: Tu obra literaria, quizá sin buscarlo, fue en buena medida un símbolo de la revolución sandinista, de las esperanzas que ese movimiento abrió en su momento. Esas esperanzas siguen vivas, sin dudas; aquel movimiento quizá no tanto. ¿Y qué dirías de tu creación artística: sigue siendo esa fuente de esperanzas, ese canto a la vida, a la pasión?

Gioconda Belli: Mi poesía es una especie de “hoja de vida” y ha recogido, tanto aquellas esperanzas, como la desesperanza que ha asomado su rostro pálido y triste en los últimos años, tanto en mi país, como en el mundo. Pero una cosa es registrar la desesperanza y otra cosa es perder la esperanza. Yo creo en la capacidad inagotable del ser humano para renovarse y encontrar nuevas propuestas, creo en la dialéctica de la historia y espero que sepamos ser creativos para reconocer los cambios del mundo, salirles al paso y no quedarnos estancados en viejas fórmulas.

ENcontrARTE: Se ha dicho que tu obra está atravesada por el “feminismo”. ¿Qué dices al respecto? ¿Qué es esto del feminismo?

Gioconda Belli: Entiendo el feminismo como entiendo la lucha por la igualdad de todos los seres humanos. Las mujeres hemos tenido que tomar esa bandera porque en las aspiraciones de igualdad, desde la Revolución Francesa hasta la Bolchevique, no se consideraba la igualdad de las mujeres. No considero pues el feminismo como una lucha contra el hombre, sino como una lucha contra una organización social que margina a la mujer, la restringe al área doméstica y priva al mundo y a los espacios públicos de ese potencial enorme que reside en el 50% de la población. Mi literatura celebra la feminidad como una diferencia entre los sexos que enriquece la existencia. Intento reflejar a la mujer en un espejo donde se vea poderosa, llena de vida y dones. Intento quitar las sombras que, por siglos, han contribuido a desvalorizarla y hacerla sentir como ciudadana de segunda clase.

ENcontrARTE: Vivimos una cultura marcada profundamente por los nuevos modelos informacionales. La cultura de masas que se vino gestando durante todo el siglo XX basada en la comunicación masiva (la televisión en muy buena medida) juega un papel día a día más importante en nuestras sociedades, tendencia que parece indetenible. ¿Qué puedes decirnos de esta nueva cultura que se ha ido creando? ¿De qué manera toca todo eso a la creación artística?

Gioconda Belli: Creo que las nuevas formas de comunicación van a democratizar el arte y lo van a hacer más interactivo. Eso me parece muy prometedor porque representa un reto a la creatividad y todos los retos generan lenguajes nuevos. Creo que todavía vemos con recelo estos nuevos espacios porque, como todo, tienen aspectos positivos y negativos. A mí me preocupa la “frivolización” de estos espacios, me preocupa que el mercado los ocupe y los malverse, pero también pienso que eso dependerá de nuestra audacia para no cederlos, para ocuparlos con propiedad.

ENcontrARTE: Desde el campo de los grandes poderes que fijan la marcha del mundo—económica, política y culturalmente—sin ningún tapujo se habla de “guerra de cuarta generación”, guerra mediático-psicológica. En otros términos: guerra cultural. A veces, en el campo de la izquierda, tratando de hacer una cultura nueva, pretendidamente revolucionaria, se cae en el panfleto, mientras que la cultura masiva que se impone desde la más descarnada ideología de derecha (pensemos en Hollywood por ejemplo, o en la CNN) va ganando cada vez más terreno con un mensaje que penetra con mucha facilidad, agradable, seductor. ¿Cómo dar el combate en esta nueva modalidad de guerra? ¿Qué pueden hacer los artistas en esto?

Gioconda Belli: No es un combate nuevo, me parece. El arte siempre ha competido con eso que llamamos “entretenimiento”. El entretenimiento, porque es un producto que tiene valor de mercado, se masifica más fácilmente, mientras el arte es más selectivo porque no sólo da, sino que también demanda de quien lo recibe una cuota de reflexión. Pienso que la lucha cultural empieza en las escuelas y tiene que ver con los valores que se inculcan en la gente joven. El entretenimiento no es malo en sí, a mi juicio. El problema es que no se dé un balance y que por ganar la batalla de las masas, el arte también se convierta en entretenimiento. No creo que haya que tenerle miedo a pensar que serán menos las personas que gocen y comprendan el arte, porque el número siempre será suficiente para que éste se reproduzca. Me parecería más peligroso caer en la tentación, por competir con el entretenimiento, de quitarle al arte su contenido retador y complejo. Yo creo que el arte y el artista deben seguir comprometidos con la calidad, con la innovación y mantener la sintonía con las vivencias de la gente y su compromiso con la vida de la sociedad y sus luchas.

ENcontrARTE: Hoy vivimos tiempos de integración en América Latina. Descartando los TLC’s—que obviamente no son integración—junto al MERCOSUR—un intento de unión desde las oligarquías vernáculas—surge también una propuesta de unión desde posiciones alternativas, desde los pueblos o desde gobiernos en mayor sintonía con sus pueblos: surge el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas. Nicaragua y Venezuela, de hecho, hacen parte de esa iniciativa. Hay también un ALBA cultural. ¿Qué piensas de ese intento?

Gioconda Belli: Pienso que no se pueden organizar ALBAS culturales. La cultura es algo vivo que abarca un sinnúmero de experiencias diversas que no pueden y no deben, me parece, regularse como si fuesen relaciones políticas o comerciales. Lo que hay que propiciar es la libertad para que existan y se desarrollen. Hay que apoyar la creación de espacios de encuentro pero hay que evitar instrumentalizar las expresiones culturales a favor de programas políticos. Los políticos debían observar la cultura y aprender a leer en el arte y en las tendencias culturales los símbolos que reflejan el espíritu de los pueblos.

ENcontrARTE: Alguna vez te preguntaron “¿qué sería Tomás Borge—uno de los fundadores y representante de la línea dura, que siguió toda la vida en la dirección—sin el Frente Sandinista de Liberación Nacional?” y tú respondiste: “un vendedor de electrodomésticos tal vez”. ¿Se perdieron los sueños de décadas pasadas? ¿No es posible seguir sembrando utopías? ¿Estás decepcionada de la política?

Gioconda Belli: Eso de Tomás lo dije de modo irónico porque una vez un periodista en París que lo entrevistó dijo que sin uniforme él parecía un vendedor japonés de electrodomésticos. Yo no creo que se hayan perdido los sueños. Yo creo que los soñadores dejaron de soñar y se convirtieron en manipuladores o mercaderes de los sueños que provocaron en otros. Eso pasó con muchos dirigentes revolucionarios que sacrificaron los fines porque se enamoraron del poder que les brindaron los medios con que, supuestamente alcanzarían esos fines. Yo creo en las utopías, pero ahora las veo de manera más inclusiva y las veo como el resultado de un proceso mucho más complejo que la vieja idea aquella de se conseguirían con sólo decretar la revolución. Ya no creo que sea posible, ni saludable, decretar nada, porque lo que se hace por decreto sólo resulta en un espejismo que se hace mil pedazos con gran facilidad. La utopía más factible y el mayor desafío, me parece a mí, es construir un sistema social que logre un balance entre la libertad individual y el bien colectivo y que se sostenga sobre valores sólidos y consensuales que no dependan, ni del carisma de individuos, ni del poder de un solo partido político. Una utopía ciudadana necesariamente tendría que ser diversa, democrática y flexiblemente sólida; nada que ver con las utopías “controladas” que se acuñaron en el pasado.

ENcontrARTE: ¿Cómo es vista la Revolución Bolivariana desde fuera de Venezuela, o desde tu Nicaragua específicamente?

Gioconda Belli: Yo le veo ciertos rasgos, en cuanto a la energía y a los postulados, de la Revolución Sandinista. Por lo mismo también le veo los problemas que, a fin de cuentas, terminaron con la Revolución Sandinista. Más que el proceso social, lo que se ve afuera es la imagen de Hugo Chávez. Eso, a mi juicio, hace que se pierda la visión de conjunto y se perciba más bien un estilo que está afianzado en la voluntad de un solo hombre más que en la acción concertada de toda una sociedad. Yo creo que el presidente Chávez quizás sería menos vistoso pero lograría mucho más para los venezolanos y para Latinoamérica entera, si generara más consenso.

MUJERES DE PELICULA ( por Esther Andradi)


foto de Ishtar Yasin por Julia Ardón

Ahora que descansan los flashes y la mira ya está en otra parte, -Kosovo, el conflicto Colombia-Ecuador-Venezuela o una multimillonaria estafa al fisco aquí mismo en Alemania,- y cuando la montaña de papeles y press kits y los cuatro mil quinientos periodistas que peinaron las calles de Berlín y sus cines durante los diez días del 58. Festival de Cine se esfumaron, vale la pena hacer balance.

Las mujeres pisaron fuerte en esta Berlinale. Y no me refiero solamente a Madonna que vino a presentar Filth and Wisdom, su primera película, olvidable. Ni tampoco a la bella actriz Penélope Cruz que provocó un revuelo en la conferencia de prensa al responder en castellano una pregunta de su compatriota de Radio Nacional de España, cuando la consigna era hacerlo en inglés. Ni a las divas Scarlett Johansson y Natalie Portmann que llegaron para promocionar The other boleyn girl, la historia de María Bolena que se estrenó fuera de la competencia en este festival. Es que el 29,6 % de las casi 400 películas presentadas en esta Berlinale estuvo dirigida por una mujer.

La alemana Doris Dorrie (Cherry Blossoms-Hanami)y la catalana Isabel Coixet (Elegy)presentaron en la competencia sendas historias de amor atravesadas por la muerte. En Hanami el protagonista es un jubilado bávaro que descubre el espíritu de su fallecida esposa en la danza Butoh de los japoneses, en Elegy un profesor-Ben Kinsley- a punto de jubilarse, se enamora de su joven alumna- Penélope Cruz-.

Frente a la energía desbordante y hasta patética que despliega el veterano Mike Jagger y sus compañeros Rolling Stones en el documental Shine of a light de Martin Scorsese que inauguró la Berlinale, impactó la sobriedad y la serenidad de Patti Smith. La cantante llegó para presentar el documental “Dream of Life” de Steven Sebring en la sección Panorama y al mismo tiempo dio un concierto en la ciudad. Steven Sebring acompañó a Patti Smith durante varios años filmando sus facetas más diversas, como poeta, cantante, activista politica, pacifista, y también madre, hija, amante…Pocos conciertos y mucha vida, las imágenes de Patti Smith en blanco y negro recorriendo las tumbas de sus poetas amados o recitando a los clásicos desde Allen Ginsberg hasta Rimbaud son de una intensidad y belleza poco comunes. Por si fuera poco, su presencia impactó en la conferencia de prensa, ella jugó a hacer fotos a los fotógrafos, y por último sacó su guitarra y cantó entera “My Blakean Year”.

En la sección Forum, dedicada al cine experimental y de autor, se destacó la película El Camino de la realizadora Ishtar Yasin Gutiérrez, el décimo séptimo largometraje en la historia del cine de Costa Rica, que aborda el tema de la frontera y el abuso infantil. El camino es la historia de Saslaya, una niña nicaraguense y su hermanito que van tras los pasos de su madre que migró a San José de Costa Rica y de quien no tienen noticias desde hace ocho años…Este largometraje narra con rigor poético las ilusiones y desventuras del camino sin regreso de dos niños migrantes. Sherlyn Paola Velásquez, la actriz de apenas doce años en la vida real que encarna a la protagonista Saslaya sostiene con su mirada la tensión durante el film. La directora Ishtar Yasin, que debuta en el largometraje con esta película, es hija de un irakí y una chilena y confiesa que sabe lo que significa migrar porque no hay otra opción. Yasin, quien además es actriz y poeta asegura que por eso en esta película hay también mucho de mí, de mi historia y mi mirada. El camino ha sido seleccionada para representar a Costa Rica en el Festival de Cine de Guadalajara, México que acaba de comenzar.

Además de realizadoras, sigue creciendo la presencia de las mujeres en la producción cinematográfica. Entre ellas la alemana Gudula Meinzolt, coproductora del documental El útimo guión. Buñuel en la memoria junto a Cinefusión de México y el Gobierno de Aragón. Gúdula Meinzolt trabaja desde hace 20 años en el área del cine desarrollando diversas actividades en la investigación, promoción, distribución, exhibición y producción. Se graduó con una tesis sobre la realizadora mexicana María Novaro, y organizó a fines de los ochenta el festival Mirada de mujer en Berlín donde reunió por primera vez a realizadoras latinoamericanas, entre ellas la mítica María Luisa Bemberg, la productora argentina Lita Stantic y la realizadora brasilera Luisa Murat.

Nos interesan películas creativas y auténticas con un alto valor cultural que se imponen por la mirada y las exigencias estéticas y narrativas del/a director/a. Intentamos formar equipo desde la fase de desarrollo estimulando sinergías y condiciones creativas y financieras para acompañar el proceso de mutación de la idea original en película y que esté lo más cerca de la intención del/a director/a, explica Meinzolt, quien fue invitada como miembro de jurado en festivales e instituciones de apoyo al cine como Friburgo/Suiza, Buenos Aires, Nantes, Quito, Lima y Bogotá.

Los primeros 45 minutos de El último guión, documental dirigido por Gaizka Urresti y Javier Espada tuvieron su estreno absoluto en Berlín durante la retrospectiva dedicada a Luis Buñuel que incluyó más de treinta filmes, entre ellos Una mujer sin amor -de lejos mi peor película- como la catalogaba el realizador. Nuestra memoria es nuesta coherencia, nuestra razón, nuestra acción , nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada escribió Buñuel en Mi último suspiro. Como si se tratara de la búsqueda de sus pasos perdidos, en El último guión Jean Claude Carriere, gionista y amigo de Buñuel durante más de veinte años y Juan Luis Buñuel, director de cine e hijo del realizador, recorren los lugares emblemáticos de la biografía del cineasta, engarzando con anécdotas y material fotográfico inédito y con un sentido del humor que muchas veces parecen escenas de un filme de Buñuel. La segunda parte del documental espera rodarse en los próximos meses en México y en USA.

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Ya viene a San José el Cow Parade ( por Cristian Cambronero)

PECES QUE ABREN LA BOCA PARA ABRIR EL CORAZON, por Julia Ardón


POR LA BOCA VIVE EL PEZ…y con la boca abierta respira…porque no se creyó el cuento de que “calladito era más bonito”.

Invitamos a sentir , pensar, reflexionar y emocionarse con las palabras de cantidad de creadores, creadoras y artistas costarricenses que se suman para abrir la boca y el corazón y compartir con quien desee acercárseles.

Presentamos, como quien asiste a una fiesta, un espacio nuevo para el intercambio. Se llama Arroz y Frijoles y pretende ser puente de enlace, espacio de afinidades y de abrazos, tertulias desde las aparentes distancias…vernos a los ojos los re-conocidos, las requete-conocidas, los des-conocidos y las poco conocidas…todas y todos por igual, horizontalmente….con iguales méritos y valores como seres humanos inquietos…como reclama esta parte de la historia en este país pequeño que nos une y en el que casi todos los días ( por no decir todos) los peces comemos arroz y frijoles, juntos, revueltos, solos o acompañados.

POR LA BOCA VIVE EL PEZ se complace en presentar su blog hermano: ARROZ Y FRIJOLES. Iniciando con entrevistas a: Arabella Salaverry , William Eduarte, Manuel Obregón , Natalia Rodríguez, Flor Urbina , Edgar Murillo, Daniel Marenco, Tania Garrón, Leda García, Melissa Soro, Warren Ullóa, María Bonilla, Sergio Pacheco, Edmundo Retana, Hernán Jiménez…y otro montón que vienen en camino…

Véngase, cómase un pintico. Conozca qué ideas nos unen, cuáles nos separan, qué es Costa Rica para nosotros, cómo sentimos la identidad nacional, qué hacemos, qué concepto tenemos de Patria y patriotismo, qué soñamos y esperamos…qué nos mueve y nos sostiene.

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CARTA A SIMONE DE BEAUVOIR ( por Liliana Mizrahi)

Una mujer terrible


“La vida del espíritu es exactamente eso: vivir pensando y comprender.” Julia Kristeva

Cuando publicaste tu primera novela La invitada (1943), yo recién nacía. No sé bien cómo, pero tus ideas caminaron por el espacio y llegaron hasta mi casa.

Las mujeres, te cuento, seguimos saliendo del sopor de los prejuicios y las convenciones tradicionales y habitamos la lucidez de la vigilia reflexiva. Y vos lo sabrás, las mujeres lúcidas ya no esperan.

Me parece comprender que nuestros conflictos de liberación, como mujeres, estaban trivializados por las convenciones culturales. Simplificar las realidades complejas, trivializar lo problemático, es siempre un drama.

Simone, vos lo sabés: una mujer que conquista su lucidez no tiene retorno. El camino de la inteligencia es irreversible. Las mujeres estamos dejando de ser ausencias-presencias, secundarias y silenciosas, sumisas y complacientes, ocupamos lugares de poder político, empresarial, económico, intelectual o científico. Sin embargo, el abuso y la opresión existen.

Ahora que te pienso, a 100 años de tu nacimiento, si algo te envidio, es el permiso que tuviste, desde el comienzo, para ser inteligente y crítica, que es el auténtico modo de ser libre. Te resultó más fácil que a otras.

A mí me facilitaste el camino. El anhelo de libertad estuvo siempre en la mayoría de nosotras. Ese anhelo nos da la maravillosa sensación de estar en la vida. La pasión hoy de la mayoría de las mujeres es la misma que vos tuviste: comprender, aprender, saber, comunicar.

En 1927, te licenciaste en Filosofía y escribiste:

“Sartre, correspondía plenamente al compañero que yo había soñado desde los 15 años. Era el doble en quien encontraba incandescentes todas mis manías. Siempre podía compartirlo todo con él” (Memorias de una joven formal).

Viviste en un tiempo interesante de la historia, y lo supiste aprovechar. La posguerra abrió una brecha por la que fluyeron nuevas ideas capaces de representar a una juventud diferente. El existencialismo rompió con los valores del pasado y ofrecía una ética nueva. Existir era reformular la existencia. “Vivir es la voluntad de vivir” (Por una moral de la ambigüedad, 1947).

En 1949 se publicó El Segundo Sexo, el ensayo feminista más importante del siglo XX. (Se vendieron 22.000 ejemplares la primera semana.) Tus ideas caminaron y caminaron por el espacio, la tierra estaba fértil, las conciencias femeninas abiertas y receptivas, era el momento: las mujeres estaban ávidas de libertad y vos comprendiste que la libertad no puede ser retórica o ilusoria, la legitimaste con tu vida. Y aún hoy seguimos aprendiendo que la libertad es comprometida o no es libertad.

Te imagino lo mejor que puedo: con un padre abogado de extrema derecha, que aspiraba y se debatía con ideales aristocráticos, y una madre puritana, ultracatólica. Los burgueses Beauvoir, después de un tiempo y empujados por un abuelo especulador que terminó en la cárcel, cayeron en la bancarrota y se reconocieron: pobres. Debieron mudarse a un modesto departamento, incómodo y precario.

Vos y tu hermana Helene estuvieron determinadas por una férrea moral cristiana y por los mismos convencionalismos sociales y morales que sumergieron en la ajenidad de sí mismas a casi todas las mujeres. Sin embargo… en poco tiempo (ése es el punto)… reconociste tus deseos. Te diste cuenta de lo que querías, muy tempranamente y lo legitimaste. No opacaste tu conciencia, tuviste permiso para abrirla y darles rienda suelta a tus anhelos. No todas tuvimos ese privilegio, vos sí y lo supiste aprovechar, de algún modo nos sirvió a muchas.

Sabrás que “el que desea y no obra engendra peste”, dice Blake, y eso es lo que pasa todavía con muchas mujeres. Desean y no realizan sus deseos.

A los 15 años, tus deseos comenzaron a crecer y concretarse, te fuiste a estudiar, encontraste un excelente interlocutor en Sartre, viviste y te preguntaste acerca de tu condición de mujer. Miraste a las mujeres con una sensible visión antropológica, conceptualizaste filosóficamente lo que veías y te comprometiste con tus responsabilidades de mujer madura de esa época. Una mujer contemporánea. Una mujer de tu tiempo. Tuviste ese coraje.

Miles estaban ahí, sin voz ni voto, ni en sus propias vidas.

¿Te acordás de Mary Wollstonecraft y las sufragistas inglesas de fines del siglo XIX? Ellas te precedieron, pero… lo tuyo fue escribir, llegar y comunicarte con millones de cabezas femeninas.

Yo seguía con asombro las vicisitudes de tu vida. Mostrabas que otra alternativa existencial era posible, que vos podías, tenías esa osadía. Una alternativa totalmente alejada de la mía.

Con el tiempo, me ayudaste a romper la inercia de una vida tradicionalista, salí de la pasividad y la obediencia, atravesé el aislamiento y me puse a trabajar en la ignorancia de mí misma y también junto a otras mujeres.

Las mujeres de mi generación empezamos a construir nuestras vidas buscando nuestra identidad específica, a nuestra imagen y semejanza. Y expresamos como pudimos el desesperado deseo de renacer como protagonistas verdaderas.

Hoy en día, muchas mujeres somos capaces de cambiar el orden del mundo, si es necesario, pero no cambiar el rumbo ni perder nuestros deseos.

Aun así, todavía perdura la impotencia de no-ser-reconocida, y sigue siendo fuente de resentimiento. Aún nos falta mucho camino, siempre nos va a faltar.

No importa tanto si las mujeres puntualmente te leímos o no, tus ideas llegaron a casi todas, y por eso luchamos, como dirías vos: “para recibir todo de la vida”, porque nos queremos y nos sabemos “dotadas para la felicidad”.

Cuando El Segundo Sexo fue traducido al español y llegó a Buenos Aires en 1958, yo tenía 15 años. Mi madre no sé si lo leyó o no, pero lo cierto es que me puso a trabajar, ayudaba a chicos a hacer los deberes, ponía ruleros y peinaba, o hacía títeres en los cumpleaños. Y… ahorraba. Prendió en ella tu idea de que las mujeres, para liberarnos, debíamos trabajar e independizarnos económicamente.

Ayudaste a varias generaciones a reconocer y pensar el camino de la responsabilidad en la creación de una misma. Yo comprendí que ésa era la tarea: el esfuerzo y el compromiso con nuestra evolución. Eso era “hacerse” mujer. No es fácil, es denso, pero es la manera de vivir.

Para muchas mujeres, la opresión que impone la miseria económica no deja mucho espacio para pensar ni hacer grandes cosas. La tarea ahí es sobrevivir.

Te cuento: vivimos entre el exceso obsceno, el despilfarro y la carencia más extrema e inhumana. Es un mundo desbordado de violencia y millones de mujeres viven sumergidas en una pobreza indecente, pero no se rinden, las conozco, son creativas y hacen malabarismos.

También es cierto que muchas mueren, desaparecen, son abusadas, prostituidas o secuestradas. Vos lo sabés, el camino de la libertad no es fácil para nadie, y menos para nosotras.

Conocemos el trabajo liberador y también muchas formas del abuso. Sabemos las virtudes de la independencia económica, pero todavía existe la esclavitud; nos atrevemos más a pensar la maternidad como trampa, pero acá, las argentinas todavía no hemos conquistado la despenalización del aborto y los varones deciden aún sobre nuestros cuerpos.

Lo que también es cierto es lo que dijiste: “El problema de la mujer ha sido siempre un problema para el hombre”.

Yo te recuerdo con mucho cariño. Que descanses en paz, nosotras seguimos con la tarea de hacernos mujeres.

Agua, por Guillermo Anderson

La canción “Agua”, pertenece al cd Tesoro que tenés, de Guillermo Anderson. Si alguien tiene interés en adquirirlo en Costa Rica puede escribir a carlosvega@racsa.co.cr o llamar al teléfono 239-5200. Cuesta 6500 colones. También se puede comprar en el Restaurante Chubascos, en Alajuela, Carretera al Volcán Poás.

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BREVE PERO CLARO ( Por Andrea Echeverri )


La música se va volviendo banal, comercializando, y la onda con las chicas… el escenario para la más bonita. Nosotros creemos que la música es algo más profundo que eso. Con la música nuestros antepasados curaban, traían espíritus, es una cosa tan fundamental. Y claro, la Canción protesta lo que se quería era que la música recupere sus poderes reales.”

RUIDO ( por Pancho Varona)

Y al final llegaron juntos

Un día se presentó Pedro Guerra en mi antigua casa alquilada y preciosa de La Moraleja. Traía unas cuantas letras para que las trabajáramos juntos. Bueno, más bien traía unas cuantas letras para que yo les pusiera música.
En esa época Pedro Guerra todavía no era Pedro Guerra pero estaba a punto de serlo. Me dejó tres o cuatro cosas y en ese momento me dio la impresión de que eran letras que le estaban sobrando en esos días.
Quiero decir que en esa época Pedro ya tenía prestigio en el mundillo de la música y era un tipo capaz de hacer canciones y más canciones. Canciones a destajo, a porrillo, a docenas. La mayoría de nivel. Y me dio la impresión de que lo que me traía era lo que a él no le apetecía trabajar en solitario por alguna razón que desconozco. Pero era solamente una impresión, puede que estuviera equivocado.
Las leí con avidez, seguro que había alguna perla. De pronto me quedé pasmado. Ahí estaba la joya. ¿Cómo es posible que Pedro no hubiera reparado en la maravilla que me traía? Supuse que si Pedro hubiera sido consciente de tener entre sus manos una letra maravillosa se la hubiera quedado para él, para ponerle música él mismo. Algo fallaba. Pero eso ya era otro cantar. La letra estaba en mi poder y yo tenía la posibilidad de ponerle música.

Ella le pidió que la llevara al fin del mundo,
Él pudo alcanzarla sólo al límite del mar
Y al final llegaron juntos
A un final de tantos rumbos…

¡Qué bonita era, por dios, por dios, jesuspordiós…
No recuerdo el tiempo que tardé en hacerla pero sí recuerdo que a los pocos días llamé a Pedro y le dije “¡la tengo!”. Pedro se vino a mi casa y le canté Ruido con la letra original hecha por él. Cuando estaba a punto de acabar el estribillo me paré y le dije la verdad con desesperación. “Aquí me paro porque no sé cómo seguir”…había hecho la música de la canción entera menos un verso. Ni siquiera recuerdo qué verso era. Osea, había hecho una música preciosa para una letra preciosa y me faltaban 4 segundos de canción por resolver y no sabía cómo hacer…Pedro me sacó de ese atolladero y lo que propuso nos valió.

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BREVE PERO CLARO ( Por César Brie)

El arte nos permite ver el horror sin bajar los ojos. Porque la belleza con que nos lo muestra nos ayuda a asumirlo, a conocerlo y nos da fuerzas para indignarnos, conmovernos, sacar nuestras conclusiones y decidir nuestras acciones. El arte no cambia las condiciones materiales de nuestra vida, pero toca profundamente nuestro sentir, nuestro espíritu. Por eso lo necesitamos tanto como necesitamos el pan. Porque sin arte, una nación muere de aburrimiento, de amnesia y de fealdad”.

LOS CIEN AÑOS DEL HOMBRE QUE DERROTO AL ANGULO RECTO ( por Eric Nepomuceno)

La verdad es que no recuerdo el año, y ahora no logro saber si fue en 1984 o 1985, que conocí a Oscar Niemeyer. Sin embargo, traigo nítido el impacto de aquel encuentro. Primero, porque estaba frente al hombre que inventaba y reinventaba formas libres, en un vuelo osado que desconocía límites. Y segundo, porque me impresionó su vitalidad. Se acercaba a los ochenta años de una vida intensa y trabajaba con tenacidad juvenil y a una velocidad impresionante. El grueso plumón negro con que diseñaba -y diseña- líneas imposibles y formas sorprendentes no descansaba, desafiando toda y cualquier noción de equilibrio y mostrando que la arquitectura, como él dice, es sorpresa.

Una tenacidad muy cercana, una vitalidad parecida a la que ostenta todavía hoy, cuando cumple cien años. Sigue trabajando todos los días de la semana, de las nueve y media de la mañana a pasaditas las ocho de la noche, cuando sale a cenar, tomar vino, reunirse con amigos y fumar sus puritos holandeses. A veces me junto con él, y ese privilegio no hace más que confirmar que la vida no me debe nada: yo sí le debo a ella.

Hace poco, el presidente Lula da Silva lo fue a visitar en su estudio en Río. Vio sobre una mesa la caja de puros. “Oye, Oscar, ¿tú sigues fumando?” Y al oír la respuesta, se alegró: “¿Ven? Si él fuma y llegó a los 96, voy a seguir fumando para ver si llego a tanto…”.

Se equivocó el presidente: hace mucho que Niemeyer pasó de los 96. Y faltó recordar que no es éste el único hábito que el arquitecto de las curvas y de la libertad mantuvo intocable: sigue absolutamente leal a sus creencias, a sus amigos, mantiene una generosidad sin par, no cambió una coma en su manera de ver el mundo y la vida. Es un joven rebelde, y llegar a los cien no le quita ni un milímetro de sus principios de acero. Es dueño de una irremediable fe, profundamente humanista, en el futuro. Hace poco, alguien le preguntó por la ventaja y la desventaja de vivir tanto. No titubeó en su respuesta fulminante: “No soy pesimista, soy realista. El balance que hago de esa trayectoria es realista. No quiero hablar de la vida con el desprecio que ella se merece. No quiero recordar la miseria y la violencia, que crecen por todas partes, y ese futuro sin solución que nos quieren imponer como un destino. Prefiero pensar que algún día la vida será más justa, que los hombres ya no se mirarán buscándose defectos unos a otros, y que al contrario, habrá siempre la idea de que en todo existe un lado bueno. En ese día, uno tratará de ayudar al otro. Será cuando prevalezca la solidaridad”.

Esa preocupación con lo injusto de la vida y con la necesidad de preservar a cualquier costo la esperanza en un futuro igualitario es uno de los ejes alrededor de los cuales gira la existencia de Oscar Niemeyer. “La arquitectura no tiene ninguna importancia -dice uno de los mayores arquitectos de la historia contemporánea-. Lo importante es la vida, los amigos, la mujer amada y la necesidad de luchar para cambiar este mundo injusto.”

Dice también que la vida es un soplido: “Están los que aseguran que después de que me muera vendrán otras personas para ver mi obra. Pero esas personas igual morirán. Y vendrán otras y otras, que también morirán. La inmortalidad es una fantasía, una manera de olvidar la realidad”.

Quizá por pensar así no se haya preocupado jamás con la permanencia, en el futuro, de sus obras esparcidas por medio mundo. Prefirió seguir trabajando, creando. Cada vez que le preguntan cuál es su trabajo favorito, nombra al presente. Porque, claro, llega a los cien trabajando. Ninguna gloria lo afecta. Ganó todas las condecoraciones y todos los honores posibles, entre ellos el premio Pritzker, el Nobel de la arquitectura. Y siguió igual.

Están las obras de Brasilia, está el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, al otro lado de la bahía de Río, y el Memorial de América latina, en San Pablo. Su diseño único está sembrado en Francia, Italia, Venezuela, Argelia: por todas partes hay marcas de ese Oscar Niemeyer que no hizo más que inventar maravillas, liberar la levedad y las curvas, desafiar lo imposible. De ese hombre que jamás se resignó a lo existente. Que por creer en el futuro se lanzó rumbo a él, lo atrajo, lo reinventó. Ahí están sus digitales.

Y él, a su vez, estará hoy, sábado 15 de diciembre, como más le gusta: al lado de su mujer, con quien se casó hace dos años luego de enviudar, rodeado por sus amigos más cercanos, viendo el paisaje de Río y empeñado en su permanente lucha por mudar ese mundo injusto y esa vida de desigualdad.

Mientras no lo logra, crea más y más belleza.

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EXPERIENCIAS EN TIWANAKU ( por Adriana Corbo)

Conversando con varios amigos, y después de pasados unos días y de largas horas de
sueño, creo que varios empezamos a comprender un poco de lo sucedido durante el II
Foro Humanista Latinoamericano. En mi caso he sentido necesario compartir un par de
cosas que me conmueven intensamente de toda esta experiencia, en torno a lo ocurrido
en Tiwanaku.

Una de ellas es que el templo de Kalasasaya no es cedido habitualmente para otras
ceremonias que no sean las propias del lugar.

Kalasasaya es un lugar sagrado, es un templo ritual ancestral donde se celebran ceremonias andinas como el año nuevo aymara cada 21 de junio y otros importantes rituales, mas no como espacio abierto a otras ceremonias o movimientos sociales.

Es más, desde la ceremonia de asunción de Evo Morales a la Presidencia (que dicho sea de paso, sólo él y el consejo de Amautas estuvieron dentro del recinto sagrado, mientras el público estaba del otro lado de la puerta al pie de la escalinata), no se había abierto el lugar a grupos o movimientos como el nuestro. Podemos considerarnos honrados y privilegiados al haber compartido ese espacio con nuestros amigos de Tiwanaku.

Cuando estuvimos allí con Laura Anguita y Cecilia, el Julián Ramírez que es el encargado del Complejo Arqueológico, llegamos al lugar y él nos dijo aquí van a ser las ceremonias se me ablandaron las piernas y creo que a la Laurita también.

Y lo otro que a mi ver es grandioso, es el haber entrado en un espacio de encuentro profundo con la gente del lugar y sus representantes, de tal manera que las demostraciones de afecto, la calidez, las emociones, el sentir de todos los presentes, provenientes de los más diversos países y culturas, eran uno solo. Las palabras, las ceremonias, los abrazos, transcurrían en total armonía, con una fluidez tal que nos hacía mirarnos a cada uno en los ojos del otro. Esta dimensión de encuentro, en lo que va del proceso del humanismo en Bolivia no había sido
alcanzada hasta ahora, por lo que valoramos mucho esto y tenemos una viva esperanza
en el futuro que se viene.

Tantas otras imágenes, esa energía fuerte que venía de la tierra y nos envolvía cuando pedíamos las bendiciones a la Pachamama junto al Amauta. Los pájaros que acompañaron nuestros pedidos como si con su vuelo nos saludaran y los elevaran. El escenario natural que nos rodeaba, tan familiar recordándonos nuestro lugar sagrado en Punta de Vacas. Tantos rostros amigos, tanta alegría.

El no necesita de un premio. El mismo lo era. El no necesitaba la poesía, el mismo lo era.
El no necesita la vida, él mismo lo es.

Enlaces para comentarios de El Mundo ,
de España, sobre el Premio Cervantes de este año

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Posted by bestiario51 at 20:26:50 | Permalink | No Comments »